
RESILIENCIA
La resiliencia
es un conjunto de atributos y habilidades innatas para afrontar
adecuadamente situaciones adversas, como factores estresantes
y situaciones riesgosas.
Algunos autores
definen a la Resiliencia como la capacidad de respuesta
inherente al ser humano, a través del cual se generan
respuestas adaptativas frente a situaciones de crisis o
de riesgo. Esta capacidad deriva de la existencia de una
reserva de recursos internos de ajuste y afrontamiento,
ya sean innatos o adquiridos. De este modo la resiliencia
refuerza los factores protectores y reduce la vulnerabilidad
frente a las situaciones riesgosas (abuso de drogas, suicidio,
embarazo temprano, fugas de hogar, etc.)
Algunas características
de la Resiliencia:
Habilidad para
enfrentar eficaz y adecuadamente situaciones adversas y
eventos traumáticos, además del desarrollo
el potencial de ajuste individual o del sistema.
Es dinámica, varía a lo largo del tiempo de
acuerdo con las circunstancias. Con el desarrollo del individuo
o del sistema y con la calidad de estímulos a los
que están expuestos.
Para nutrirse y fortalecerse requiere del apoyo social y
de la disponibilidad de recursos, oportunidades y alternativas
de ajuste como factores protectores.
Si bien la resiliencia comprende una serie de características
y habilidades de ajuste propias del individuo o sistema,
por lo general se evidencia en situaciones adversas o de
riesgo.
Características de los Niños
y Jóvenes Resilientes
Los seres humanos
nacen con la capacidad de hacer frente a las demandas del
ajuste de su medio, de desarrollar habilidades sociales
y comunicativas, una conciencia crítica, autonomía
y propósitos para el futuro. El desarrollo y el reforzamiento
de la misma requiere de la estimulación contextual,
familiar y de los pares.
Características
de los niños Resilientes:
Estos niños
suelen responder adecuadamente frente a los problemas cotidianos,
son más flexibles y sociables, predominancia de lo
racional, buena capacidad de auto-control y autonomía.
En cuanto a lo familiar, no han sufrido separaciones o pérdidas
tempranas y han vivido en condiciones económicas
y familiares relativamente estables presentando con frecuencia
características de personalidad o habilidades entre
las que se puede mencionar:
Adecuada autoestima
y autoeficacia.
Mayor capacidad de enfrentar constructivamente la competencia
y aprender de los propios errores.
Mejores y más eficaces estilos de afrontamiento .
Capacidad de recurrir al apoyo de los adultos cuando sea
necesario.
Actitud orientada al futuro.
Optimismo y mayor tendencia a manifestar sentimientos de
esperanza.
Mayor coeficiente intelectual.
Capacidad empática.
Accesibilidad y buen sentido del humor.
Estos rasgos
y habilidades pueden verse reforzados por la influencia
positiva del medio familiar y el apoyo de otros adultos
significativos en la vida del niño. Según
Loesel (1992) los niños resilientes suelen vivir
en un clima educacional abierto y con límites claros;
cuentan con modelos sociales que motivan el enfrentamiento
constructivo, comparten responsabilidades sociales y se
ven estimulados por la existencia de expectativas de logros
realistas por parte de los adultos.
Características
de los Jóvenes Resilientes:
Muestran también
una serie de características que se asocian directamente
con la capacidad de afrontar adecuadamente los problemas
cotidianos, las cuales se relacionan con el propio desarrollo
personal. Los jóvenes resilientes presentan, entre
otras características comunes :
Adecuado control de emociones en situaciones difíciles
o de riesgo, demostrando optimismo y persistencia ante el
fracaso.
Habilidad para manejar de manera constructiva el dolor,
el enojo, la frustración y otros aspectos perturbadores.
Capacidad de enfrentar activamente los problemas cotidianos.
Capacidad para obtener la atención positiva y el
apoyo de los demás, estableciendo amistades duraderas
basadas en el cuidado y apoyo mutuo.
Competencia en el área social, escolar y cognitiva;
lo cual les permite resolver creativamente los problemas.
Mayor autonomía y capacidad de auto observación.
Gran confianza en una vida futura significativa y positiva,
con capacidad de resistir y liberarse de estigmas negativos.
Sentido del humor flexibilidad y tolerancia.
Ambientes
que Favorecen la Resiliencia:
a) La presencia
de adultos accesibles, responsables y atentos a las necesidades
de niños y jóvenes. Pueden ser padres, tíos,
abuelos, maestros u otras personas que muestren empatía,
capacidad de escucha y actitud cálida. Además
es importante que expresen su apoyo de manera que favorezca
en los niños y jóvenes un sentimiento de seguridad
y confianza en sí mismos .
b) La existencia
de expectativas altas y apropiadas a su edad, comunicadas
de manera consistente, con claridad y firmeza. que le proporcionan
metas significativas, lo fortalezcan y promueven su autonomía,
y le ofrezcan oportunidades de desarrollo.
c) La apertura
de oportunidades de participación: los adultos protectores
son modelo de competencia social en la solución de
problemas, pudiendo proporcionar oportunidades para que
los niños y adolescentes participen y en conjunto,
aprendan de los errores y contribuyan al bienestar de los
otros, como parte de un equipo solidario y participativo.
Greenspan (1996)
enumera una serie de condiciones familiares que favorecen
el desarrollo de la resiliencia en niños y jóvenes:
Dentro del
sistema familiar: normas y reglas claras y respeto a las
jerarquías.
Apoyo entre los miembros de la familia como costumbre
Estrategias familiares de afrontamiento y eficacia.
Práctica de un estilo de crianza, donde el adecuado
uso del tiempo libre, la internalización de valores,
al amor y el respeto enmarcan el estilo de vida de los hijos.
Expectativas positivas de los padres sobre el futuro de
los hijos.
Responsabilidades compartidas en el hogar.
Apoyo de los padres en las actividades escolares de los
hijos.
Oportunidades de desarrollo y responsabilidades extrafamiliares
(voluntariado, trabajo, estudio, etc.).
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