
DERIVADOS
CANNÁBICOS NO TRADICIONALES:
Nuevas modalidades de marihuana.
*Milton Rojas
En
los ámbitos europeo, americano y, particularmente
latinoamericano, se ha informado sobre un aumento del cultivo
de cannabis en lugares tanto cerrados como abiertos. En
el primer caso, esta forma de cultivo permite la producción
durante todo el año y puede lograrse de diversas
formas, desde el cultivo de varias plantas en un armario
hasta el de miles de plantas en invernaderos de funcionamiento
complejo y especialmente construidos (a veces bajo tierra).
Estos
cultivadores han tratado de aumentar la potencia de la cannabis
mediante un cultivo selectivo y la clonación de plantas
de alta potencia. El cultivo de interiores se utiliza también
para la selección y el aislamiento de plantas hembra
para la producción sin semilla.
Ya
en 1994, a través de estudios, se verificó
que el contenido medio de THC de la cannabis (Tetrahidrocannabinol
Delta 9, componente sicoactivo principal de la marihuana)
cultivada al aire libre, fue de un 4,3%, lo cual representó
un aumento sustancial en comparación con fines del
decenio de 1980, en que la medida fue inferior aun 2%.
Para
1999, el contenido medio de THC de la cannabis fue de aproximadamente
un 7,4%. Sin embargo, algunas de las muestras incautadas
en sur-américa ya contenían más de
20%. Ello como resultado de la importación de estas
semillas a esta parte del continente.
Actualmente,
los derivados cannábicos no tradicionales que se
vienen consumiendo en Lima y Callao son: "Super Skunk"
"Buble Gum" "Jack Flash" "White
Widow" "White Rhino", entre otros, las mismas
que tienen un precio mucho más alto que los derivados
cannábicos tradicionales.
Es
importante precisar que si analizamos retrospectivamente
el tema de la marihuana, concluimos que los representantes
de la generación beat, particularmente el movimiento
hippie, aquellos que soñaron con la revolución
de las flores, que se involucraron en la psicodelia, y que
creyeron derribar las barreras de la moral conservadora,
jamás fumaron un "pito" de marihuana con
el 20% de THC.
Por
otro lado, en un grupo importante de adolescentes y jóvenes,
hay evidencia, del papel de la marihuana como una droga
que puede facilitar la escalada para el consumo y abuso
de otras drogas, como las cocaínicas o las químicas
o sintéticas.
Varios
de ellos, ahora defienden la legalización de la marihuana,
seguramente desconociendo los graves riesgos que conlleva
el consumo exagerado de estas nuevas modalidades de marihuana,
particularmente en púberes y adolescentes.
Ahora
bien, desde el punto de vista epidemiológico, estudios
como el de CEDRO (2002) y DEVIDA (EX-CONTRADROGAS), (1999)
que evaluaron el consumo de drogas en el ámbito nacional
en ciudades urbanas, confirman que la sustancia ilegal más
consumida y la que tiene mayor aceptación es indiscutiblemente
la marihuana.
Desde
la perspectiva de la atención a consumidores, se
corrobora esta tendencia. En el año 2001 el Programa
"Lugar de Escucha" de CEDRO atendió 6,
164 casos, de los cuales el 28,4% fueron por abuso y dependencia
de marihuana.
Independientemente
de este grupo, también habría que sumar otro
grupo de usuarios de marihuana: Los consumidores múltiples,
vale decir aquellos que si bien fuman esta sustancia, lo
hacen secundariamente y asociado a otras drogas. De tal
forma que podríamos concluir en que de la población
general atendida el año 2002, posiblemente más
de 45% son usuarios de marihuana, porcentaje que está
significativamente por encima de los derivados cocaínicos
y otras drogas.
Riesgos
biológicos implicados al consumo crónico de
cannabis.
Para
Zickler (2002) Bobes y Calafat (2000),
1. El THC, principal sustancia psicoactiva de la cannabis,
tiende a acumularse en el cerebro, glándulas sexuales
y otros tejidos grasos del organismo.
2. El uso regular de la marihuana puede ocasionar daños
en el proceso de división celular.
3. En el caso de los derivados cannábicos no tradicionales,
existe evidencia que puede causar un daño irreversible
al cerebro, incluyendo una real atrofia cerebral, cuando
se la usa exageradamente durante varios años.
4. La marihuana afecta adversamente el proceso reproductivo,
y plantea daños genéticos potenciales a la
descendencia.
5. El humo de la marihuana, particularmente cuando se lo
mezcla con tabaco. Es mucho más dañino para
los tejidos pulmonares que el humo del tabaco solo.
6. El uso crónico de la marihuana deriva en el deterioro
del funcionamiento cognitivo, Así mismo, formando
patologías del pensamiento que se asemejan a la paranoia,
una pasividad progresiva y crónica, y falta de motivación.
Referencias
Zickler,
P. (2002). Study demonstrative that marijuana smokers. Experience
significant withdrawal. NIDA Notes, V(17), No. 3.
Julio Bobes y Amador Calafat (Eds.) (2000). Monografía
Cannabis. Adicciones, V(12), Suplemento 2.
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