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ANFETAMINAS
Son
sustancias que actúan como un fuerte estimulante
del sistema nervioso. La planta de la que procede (Catha
Edulis) ya había sido utilizada desde la antigüedad
en el tratamiento del asma y a partir del descubrimiento
de la efedrina se inicio la aplicación terapéutica
en determinadas enfermedades del sistema nervioso.
Las más utilizadas son: Benzedrina, Dexedrina y la
Metilanfetamina, como estimulantes químicos para
mejorar el rendimiento en una tarea o actividad concreta
de forma artificial. Sin embargo, la energía alcanzada
es ficticia y puede predisponer al organismo en un sobreesfuerzo.
Sus efectos se relacionan inadecuadamente con todos los
deportes para disminuir la sensación de fatiga, así
como auxiliar en la reducción de peso, dado que desaparece
la sensación de hambre; y, en el ámbito académico,
en la medida que inhibe el sueño. La vía de
administración más utilizada es la oral, aunque
también se puede inyectar.
Se presentan en forma de pastillas o cápsulas de
diferente forma y color, pueden ser legales si son consumidas
bajo un estricto control médico, sin embargo, el
abuso de las mismas se produce cuando son adquiridas y consumidas
de manera ilícita y por la auto medicación.
La absorción de la droga es a través del tubo
digestivo y sus primeros efectos aparecen a los 30 minutos.
Efectos inmediatos
La acción estimulante sobre el sistema nervioso se
manifiesta por un aumento temporal de la capacidad de concentración
con disminución de las sensaciones de fatiga, sueño
y hambre. Una vez pasado su efecto aparece el cansancio
y la depresión, ya que las energías extras
que prestan estos estimulantes se obtienen a costa de las
reservas del organismo.
La
intoxicación aguda se manifiesta por: inquietud,
irritabilidad, temblores, insomnio, confusión mental,
alucinaciones, siendo letales con dosis de 30 mg.
En cuanto a la intoxicación crónica estas
sustancias producen tolerancia y dependencia severa. Cuando
se suprimen bruscamente la ingesta, la sintomatología
que aparece en el paciente es de tipo psíquico, fundamentalmente
depresivo, por el cese brusco de la estimulación.
Asimismo, se han descrito cuadros de franca psicosis paranoide
en consumidores crónicos.
El uso prolongado de anfetamina puede ocasionar anorexia,
desnutrición, problemas cardiacos y pulmonares, así
como serios problemas renales y hepáticos. También
se le atribuye la llamada psicosis anfetamínica,
que se caracteriza por la realización de actos irracionales
y de violencia repentina acompañados de paranoia
y delirios.
Efectos a corto plazo.
Los efectos son: Aumento del estado de alerta, comportamiento
agresivo y violento, aumento de energía y actividad
motora, sensación de bienestar, aumento en la seguridad
y confianza, disminución de la fatiga, aumento de
la velocidad de pensamiento y lenguaje, supresión
de la sensación de apetito, aumento en la presión
arterial y en la frecuencia cardiaca, aumento en la temperatura
corporal, estimulación de la corteza cerebral, desincronización
en el Electro Encefalograma (E.E.G.), disminución
del sueño, síndrome de abstinencia, debilidad,
fatiga, hipersomnia, letargia, hambre compulsivo, depresión.
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