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APARECEN
NUEVAS DROGAS SINTÉTICAS EN EL MUNDO DE LAS DISCOTECAS
Durante la década de los años sesenta, con
la cultura hippie, gran parte del mundo vivió la
epidemia del consumo de marihuana. Los años setenta
y ochenta vieron nacer y extenderse el consumo de la peligrosa
y muy adictiva pasta básica de cocaína (PBC).
A partir de los noventa empieza la era de las llamadas drogas
de diseño, vale decir, drogas sintéticas que
han sentado sus dominios especialmente en las discotecas
y en las fiestas "rave".
Primero fue el éxtasis, una anfetamina que disminuye
la sensación de cansancio y permite a sus consumidores
bailar frenéticamente y durante muchas horas la estridente
música electrónica. En varios países
de Europa, especialmente en España, se han reportado
muchas muertes por abuso de esta droga que tiende a deshidratar
a los bailarines, obligándolos a consumir agua natural
que es vendida en las barras de las discotecas.
Ahora son dos nuevas drogas las que rondan por los salones
de baile limeños. A una se le conoce por sus iniciales:
GHB y la otra mantiene su denominación química:
ketamina.
Mientras que el éxtasis incrementa peligrosamente
su consumo entre los jóvenes de todos los estratos
socioeconómicos, el GHB y la ketamina recién
empiezan a consumirse, pero a la larga pueden conseguir
mucha difusión entre personas dispuestas a experimentar
peligrosamente con drogas.
GBH,
ÉXTASIS LÍQUIDO O "VIOLA FÁCIL"
El
doctor Alfonso Zavaleta, responsable de la Oficina de Investigaciones
de CEDRO, recuerda que el GHB (Gammahidroxibutirato) se
sintetizó hace más de cuarenta años
y llegó a usarse en Europa como un anestésico,
en tratamiento para el insomnio, un disminuidor de los dolores
del parto y como tratamiento para el alcoholismo y el síndrome
de abstinencia alcohólica.
Durante los años ochenta, el GBH estaba extensamente
disponible en las tiendas de suplementos alimenticios en
Estado Unidos y era adquirido principalmente por los físicoculturistas
por su supuesta propiedad de estimulación de la descarga
de la hormona somatotrópica que ayuda en la reducción
de la gordura y el crecimiento muscular.
Sin embargo, a partir de los noventa, emergió como
un problema toxicológico en Estados Unidos cuando
los gimnasios lo presentaban como una alternativa a los
esteroides, por lo que se hizo muy popular entre levantadores
de pesas para estimular el crecimiento muscular.
Cuando los médicos norteamericanos comprobaron decenas
de casos de intoxicación por GHB, con mareos, confusión,
náuseas, temblores, espasmos, depresión del
Sistema Nervioso Central (SNC) y depresión de la
respiración, la Administración de Drogas y
Alimentos de Estados Unidos prohibió el GHB como
suplemento nutricional y se restringió su uso y solo
bajo supervisión médica. Desde entonces la
droga ha sido implicada en varias muertes y, actualmente,
cualquiera que posea, manufacture o distribuya GHB en Estados
Unidos, puede enfrentar hasta veinte años de cárcel.
El uso clandestino del GHB, según el doctor Zavaleta,
está vinculado a su capacidad para inducir un estado
de "trance" que se asemeja al sueño fisiológico,
dándose previamente un agradable estado de euforia.
Sus consumidores lo llaman, entre otras cosas, "éxtasis
líquido", porque encuentran que produce un estado
agradable, con euforia apacible, relajación, sensualidad
y calor emocional, todo ello seguido por un apacible adormecimiento.
Se dan casos también de planificadas violaciones,
aprovechando el carácter inodoro e insaboro de la
sustancia, es mezclada con gaseosa o cerveza y es bebida
sin advertirse por la pareja. A ese malsano uso se debe
otro apelativo del GHB: "viola fácil".
Ante el peligro inminente que representa el ingreso de GHB
al Perú, el doctor Alfonso Zavaleta, a nombre de
CEDRO, da su voz de alerta: "los usuarios de esta sustancia
deben saber que tarde o temprano correrán el riesgo
de muchos efectos físicos negativos, incluidos vómitos,
insuficiencia hepática, problemas respiratorios potencialmente
fatales, temblores y convulsiones que podrían resultar
en coma y muerte".
KETAMINA,
"K", "SUPER K", "SPECIAL K"
Como
sucede con casi todas las drogas sintéticas, que
luego entran al mercado negro para usos ilícitos,
la ketamina es un anestésico general que actualmente
se sigue usando clínicamente en cirugía menor,
cirugía ocular y para el recambio de gasas en grandes
quemaduras. Sus características psicodélicas
fueron descubiertas después de que un número
grande de pacientes informó sobre lo que sentían
al salir de la anestesia. Experimentos posteriores mostraron
que una dosis mucho menor que la anestésica produce
una experiencia psicodélica de gran intensidad.
Entre tales efectos psicodélicos, el doctor Zavaleta,
médico farmacólogo, menciona una sensación
de que la mente ha sido separada del cuerpo: "el uso
indebido de ketamina crea alucinaciones y experiencias fuera
del cuerpo que se inician al minuto, si la aplicación
es por vía endovenosa. Se entra a un estado de inconsciencia
acompañado de ausencia o falta de percepción
del dolor".
Con dosis bajas se consiguen, de acuerdo a estudios practicados
con consumidores, un sentimiento apacible y soñador,
con sensaciones de flotar y salir ligeramente del cuerpo.
Con dosis superiores se produce un efecto alucinógeno
que hace sentir al usuario muy lejos de su cuerpo.
La experiencia con dosis altas es denominada por los consumidores
"entrar en un agujero K", comparándola
con una sensación de muerte cercana, en la que el
cuerpo se separa. Cuando una persona se encuentra en el
"agujero K" le es muy difícil moverse,
permaneciendo sentado o echado durante la experiencia.
Externamente, el individuo se encuentra inconsciente, sin
capacidad de percibir sensaciones (desconectado). Tiene
un aspecto como si estuviera muerto. A este efecto se le
denomina catalepsia (parece muerto).
Clandestinamente, la ketamina se está consumiendo
en Lima, de acuerdo a observaciones de campo de CEDRO, en
polvo e inhalada por la nariz, como la cocaína, inyectada,
bebida o por vía endovenosa.
Preguntando acerca de los efectos secundarios de esta droga,
el doctor Alfonso Zavaleta señala los siguientes:
sensación de angustia y pánico, psicosis,
hipertensión, taquicardia, suspensión de la
respiración y muerte. Para que una persona no sea
sorprendida cuando le ofrecen esta droga, el especialista
recuerda que muy pocos veces se le llama por su nombre,
ketamina, usándose más bien apelativos callejeros
como: "K", "Special K", "Super
K" y "Especial CK".
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