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EL EFECTO “ENCOGIMIENTO”

Alejandro Vassilaqui (*)

Definitivamente el 2003 ha sido un pésimo año para los traficantes de cocaína. Inclusive algunos precisan que para el 2004 y 2005 no quedarán plantaciones significativas de hoja de coca en Colombia.
The Crime and Narcotics Center (CNC) ha estimado la reducción de un 21% del hectareaje de la hoja de coca en Colombia y en el Perú en un 15% en el 2003; mientras que en Bolivia, un incremento del 17%. Regionalmente esto significa una reducción de más del 15%, lo que quiere decir que el denominado efecto “globo” ha sido sustituido por el de “encogimiento”. Sin embargo, no habrá durante el 2004 una reducción importante de la cocaína y la pasta básica en el mundo, ya que los stocks son muy grandes.
Si la tendencia continúa el 2004 y 2005 el narcotráfico internacional no podrá continuar abasteciendo al mercado mundial. En el caso particular del Perú ya que el mercado es abastecido por la marginalidad de la producción, aquella droga que no le interesa al narcotráfico, seguirá azotando a nuestra población debido sobre todo a su abundancia y sus precios irrisorios.
Es obvio pues que el narcotráfico no desea que esta situación continúe y se acelere; por lo tanto, debemos estar preparados para la intensificación de sus acciones negativas en los tres países que producen hoja de coca, y ciertamente de acuerdo con las distintas realidades de los mismos. Si las acciones que ha realizado el narcotráfico en otros países, se repitieran en el nuestro, podríamos esperar las siguientes manifestaciones entre otras:
· Intenso “marqueteo” del significado tradicional de la hoja de coca, fuera de su respetable contexto geográfico, intensificación de la presión a determinados políticos para que se manifiesten a favor de los significados tradicionales.
· Paros continuos que en verdad significan tomas de carreteras e instalaciones que dificultan el abastecimiento de las ciudades,
· Apoyo directo e indirecto a movimientos políticos y a personas que puedan considerarse afines; campañas a corto y mediano plazo para acceder mediante políticos proclives a posiciones importantes en las zonas de producción y en las representaciones nacionales.
· Magnificación de las cifras de campesinos involucrados y del hectareaje de hoja de coca con el objeto de inflar su posible importancia.
· Amedrentamiento a los diversos medios de comunicación, juicios, encauzamientos a periodistas y líderes de opinión.
· búsqueda de alianzas circunstanciales y atentados de diversa naturaleza contra la tranquilidad pública y
· Desactivación de los proyectos de desarrollo sostenible
He aquí la larga lista de lo que podría irse produciendo en los dos años previos a las elecciones del 2006. En esta búsqueda del caos por parte del narcotráfico, corresponde a las fuerzas políticas, sindicales, campesinas, a la sociedad civil y al gobierno, en síntesis a la sociedad como un todo, defenderse de estos problemas.
Lo que tiene que quedar bien claro es que el narcotráfico en mayor magnitud no se quedará tranquilo si los progresos para llegar a la utopía de un país libre de drogas continúan. Se requiere intensificar las acciones de toma de conciencia con una información veraz y objetiva de los catastróficos daños a la ecología, a la salud pública, a la gobernabilidad y al desarrollo que produce la droga. Paralelamente se requiere un esfuerzo continuo de inversión social. 2006 será un año decisivo, al cual debemos mirar desde ahora.

(*)Director Ejecutivo CEDRO


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