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La Droga le miente al Cerebro
El sistema humano de supervivencia está constituido de impulsos y necesidades, las cuales algunas deben ser satisfechas en materia de minutos, otras en días y otras en términos de biorritmos. Es decir que ciertas partes de cerebro, al ser las necesidades gratificadas envía los mensajes químicos a otra célula que es el centro de gratificación. Si no satisfacemos las necesidades, no hay mensaje químico de satisfacción, entonces el sistema de alarma químico –emocional se activa.

Este sistema de alarma aunque no nos deja sentir confortables, no nos señala qué hacer; pero, si hacemos algo que resulta en gratificación o en bienestar, este comportamiento queda registrado en nuestra memoria. Un tipo de memoria es la procesal, la cual está basada en el aprendizaje a través de la experiencia que juega un rol importante en los sistemas de supervivencia, pues puede movilizar al cerebro rápidamente y proveer programas para la misma.

Las drogas adictivas entrenan a esta memoria, es por esto que a la persona que consume drogas se le hace difícil descartar la droga. Es decir, que las drogas estimulan artificialmente el centro de gratificación y pueden producir un sentimiento de bienestar, por lo cual el comportamiento de drogarse se ve reforzado; ya que se consigue placer más rápido registrándose en la memoria procesal. Por consiguiente insistimos el comportamiento de drogarse es fijado y es impulsado a realizarse.

Lo que ignora el que consume drogas es que la droga hace un corto circuito en el sistema de supervivencia, le “miente al cerebro” gasta todos sus elementos químicos normales para impulsar los conocimientos adaptados que desencadene un sentimiento de bienestar y que normalmente envíen los mensajes de gratificación al cerebro. Cuando la droga se elimina del organismo, los efectos agradables desaparecen, entonces, se activa el sistema de alarma, pero como toda respuesta normal ha sido eliminada, lo único que le queda a la persona es drogarse, en esta etapa la persona dice “yo necesito eso”.

Lo lamentable es que la acción de la droga en el cerebro, destruye los mecanismos químicos cerebrales normales, el sistema de alarma para la supervivencia también está destruido y esto se encadena con el resto de efectos de la droga en la salud física de la persona la cual la deteriora a diferentes niveles, pues compromete órganos vitales y en los efectos psicológicos que no puedes ser peores, pues el deterioro es total devastando la droga a la personalidad en forma integra. CEDRO

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