¿ Pueden
los padres tomar alguna medida que asegure que sus
hijos nunca abusarán de las drogas o el alcohol?
Sinceramente no. Los padres pueden procurar que las
condiciones familiares, la disposición y la
educación de su familia sean las adecuadas
para que el abuso y consumo de sustancias tóxicas
tengan menos posibilidades de aparecer.
Para la psicóloga Rosa María
Ugarte, del programa Comunidad Educativa de CEDRO
da algunas orientaciones que los ayudarán
a prevenir estas conductas.
En primer lugar, se debe promover
un ambiente adecuado. Participando los padres del
ambiente familiar, los hijos se sentirán
unidos a ellos.
Compartiendo tareas en el hogar
entre los miembros de la familia. Todos deben contribuir
a lograr el máximo bienestar en casa.
Otra actitud que ayuda a reducir
los riesgos es disminuir al máximo en el
hogar el uso de sustancias tóxicas como alcohol,
tabaco o medicamentos. Recordemos que los padres
son modelos a imitar.
Asimismo, se debe informar a la
familia sobre las drogas. Un fenómeno tan
complejo como este debe abordarse con veracidad
y credibilidad. Es preciso dosificar la información
y adaptarla a la edad de los hijos.
Hablar abiertamente sobre drogas
es una forma de proteger a los hijos. Se deben aprovechar
las noticias y sucesos de actualidad relacionados
con el tema para abordar el mismo en familia y conversar
sobre ello.
De otro lado, es bueno que los padres
de familia fijen límites y den a conocer
a sus hijos cuál es su opinión acerca
de las drogas, así como la postura que mantendrán
ante el consumo de éstas.
COMPRENDER A LOS HIJOS
La especialista considera un aspecto
importante en este sentido es entender los puntos
de vista de los hijos. Hay que comprender que los
intereses de los niños y adolescentes en
muchas ocasiones no coinciden con los de los adultos.
No se debe olvidar tampoco hablar
a diario con ellos, incluso de cosas que puedan
parecer triviales. Esto permitirá conversar
–cuando sea preciso- de temas más profundos
e importantes, favoreciendo un clima adecuado para
la comunicación.
El respeto a sus opciones es fundamental.
Los puntos de vista de los hijos merecen consideración,
aún cuando entren en conflicto con los propios.
Finalmente, es importante ponerse
en el lugar de los menores. Recordar la propia infancia
y adolescencia e intentar comprender a través
de ella la de los hijos.