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Desafortunadamente
no existe un perfil o esquema que nos pueda indicar
con claridad cuándo un joven o una joven se
está iniciando en el consumo de drogas. Sin
embargo, existen algunos indicadores que podrían
hacernos sospechar que su conducta está vinculada
con el uso de drogas, aunque no necesariamente.
En todo caso hay que ser muy cautos frente a los posibles
indicadores de presencia de consumo. Si encontramos
algunos de ellos en algún familiar, lo más
conveniente sería acudir a un especialista
para asesorarnos en primera instancia. Estos indicadores
son:
- Pérdida de
peso.
- Quemaduras en los labios
- Dedos manchados o amarillentos.
- Irritabilidad
- Falta de motivación
- Discusiones constantes
- Conducta irresponsable
- Aislamiento
- Problemas en las relaciones familiares
- Mentiras frecuentes
- Deseos de escapar de casa
- Nuevos y extravagantes amigos
- Problemas con la Policía
- Uso de gotas para los ojos sin razón aparente
- Perdida sospechosa de objetos personales
- Desaparición de objetos en casa.
Algunos consejos para
los padres de un adicto o adicta a las drogas
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Le guste o no, usted es una parte del problema. Por
lo tanto, debe colaborar también para enfrentar
la enfermedad adictiva.
- Si usted también consume drogas, como es
el caso del alcohol, no podrá hacer mucho por
el paciente. Resulta difícil dejar la droga
por uno mismo y los problemas aumentan en progresión
simétrica cuando se involucran dos o mas consumidores,
ya que se refuerzan mutuamente frustrándose
los esfuerzos de ambos.
- Si usted no es consumidor, tiene que pensar en la
forma en que puede contribuir a lograr –“facilitar”
denominan los expertos- la abstinencia de drogas de
su hijo o hija. Diversas formas de tratamiento pueden
ayudarle a enfrentar la enfermedad una vez que acepte
su existencia.
- Si usted no ha afrontado el consumo y la dependencia
de drogas de su familiar el problema le va afectar
directamente. No importa que lo haya aprobado o no.
- Puede ser necesaria la ayuda externa, ya que los
hijos suelen escuchar con mayor interés a otras
personas que a sus propios padres.
- El compañero o “hermano de confianza”
para el adicto o la adicta debe intentar persuadir
al paciente, aunque éste no desee dejar la
droga.
- Dejar las drogas es molesto para ambos. Despierta
múltiples angustias. Los consumidores suelen
estar resentidos con el mundo por verse así
(aunque sean conscientes de su responsabilidad).
- En general, puede usted ayudar a su paciente apoyando
sus esfuerzos personales. Debe advertir los estímulos
que provocan el consumo y tratar de evitarlos, no
diciendo, por ejemplo, “ven directamente a casa
después del trabajo, sino sugiriendo “por
que no nos encontramos en tal sitio...”
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