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INHALANTES
Los
inhalantes son vapores químicos que se respiran y
producen efectos psicoactivos. Se trata de una variedad
de productos que se encuentran comúnmente en la casa
y en el trabajo. Contienen sustancias que se pueden inhalar,
tales como los aerosoles de pinturas (pinturas pulverizadas),
los pegamentos y los líquidos de limpieza.
Muchas
personas no consideran estos productos como drogas ya que
nunca se crearon con la intención de que se usaran
para obtener un efecto intoxicante. Sin embargo, los niños
jóvenes y los adolescentes los pueden obtener fácilmente
y son los que tienen más probabilidad de abusar de
estas sustancias extremadamente tóxicas.
Efectos
inmediatos
Se
observan los siguientes signos: olor o aliento a sustancias
químicas, irritación de nariz, labios, boca
o piel, manchas de sustancias químicas o pintura
en la nariz, boca, manos y/o en la ropa. Los ojos suelen
estar enrojecidos, algunas veces con movimientos oculares
laterales rápidos involuntarios. Asimismo, mareos,
somnolencia, pérdida del equilibrio, falta de coordinación,
embriaguez, temblores, alteración de la memoria,
falta de concentración, lentitud de movimientos,
lenguaje lento e incoherente. Puede seguir un estado de
excitación, tensión muscular, aprensión,
agitación, irritabilidad, cambios en la presión
arterial y ritmo cardiaco. Se presentan cambios de conducta
y personalidad, pudiendo presentarse casos de furia histérica
y violencia verbal y/o física.
El
efecto dura de 15 a 45 minutos, el abusador o adicto tiende
a inhalar nuevamente la sustancia tóxica. Inmediatamente
después del uso pueden presentarse convulsiones,
estado de coma, y muerte súbita por arritmia, fallas
cardíacas, asfixia, o accidente vascular cerebral.
Efectos
del uso crónico
Daño
permanente en el organismo, temblores, falta de coordinación,
pérdida del sentido del equilibrio, reducción
de la memoria e inteligencia, estados de depresión
o psicosis, infartos cerebrales, trastornos del lenguaje
y la memoria, epilepsia, trastornos en la sensibilidad y
movimiento de las extremidades, daño al hígado
y riñones, leucemia, bronquitis crónica, ceguera,
sordera, daño cerebral permanente, problemas respiratorios
crónicos.
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